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1. Las transformaciones del contexto social y el nuevo escenario político

Tras veinte años en la oposición, el 25 de junio de 2015 el PSPV-PSOE recuperaba el Gobierno de la Comunitat Valenciana. Los anhelos de cambio demostrados por la sociedad valenciana, que habían desembocado en una clara mayoría de izquierdas en las Corts, con 65 escaños de 99, se veían correspondidos con la formación de un nuevo Gobierno progresista que debía atender prioritariamente a dichos deseos, tal y como sucedió 32 años antes, cuando en 1983 el Partido Socialista tuvo que llevar adelante la construcción de la moderna autonomía valenciana.

Cuando se cumple la mitad de la legislatura, resulta innegable que en la sociedad, así como en el seno de la militancia socialista que la refleja, existe el sentimiento de que, habiéndose avanzado en este periodo, es necesario incrementar el ritmo y fijar una mejor orientación del cambio político y social que requiere la Comunitat Valenciana, para que se pueda superar la situación de decadencia y degradación que dejó el PP. Son muchas las taras heredadas de la nefasta gestión de la derecha valenciana, y por eso hay que intensificar el esfuerzo para vencer los obstáculos existentes.

La sociedad valenciana ha acompañado a la del resto de España en las intensas transformaciones acontecidas en las últimas décadas. La modernización iniciada por los Gobiernos socialistas en los años 80 ha demostrado ser un fenómeno imparable, que ni siquiera la fuerte crisis registrada a partir de 2008 ha podido revertir. Aunque el PP, tras formar Gobierno en España en 2011, se ha afanado en hacer retroceder a la ciudadanía española a base de quitarle derechos, la reacción de ésta en muchos ayuntamientos y comunidades autónomas hizo patente en 2015 que la gente no se resigna a ser despojada de lo que tantos sacrificios le costó conseguir.

En la Comunitat Valenciana, la crisis tuvo una especial incidencia, al haber apostado irresponsablemente el PP por un modelo económico basado en una expansión urbanística desmesurada, mientras dejaba que los sectores tradicionales, como la industria o la agricultura, o la vocación innovadora de la sociedad valenciana quedaran abandonados y a su suerte. La explosión de la burbuja inmobiliaria a punto estuvo de arruinar para varias generaciones a esta sociedad, que afortunadamente mantuvo su capacidad de sobreponerse a la adversidad y de buscar alternativas para construir el futuro, así como de marcar el cambio de rumbo político que se necesitaba.

La sociedad valenciana, como la española en general, ha evolucionado de manera irreversible hacia la apertura cultural y la conciencia de su diversidad, sin que los esfuerzos de la derecha por reintroducir valores conservadores o retrógrados hayan logrado detener esa transformación. Somos ya una comunidad moderna y avanzada en costumbres y forma de convivencia, a la que sólo cabe dotar de una mayor cohesión y espíritu de solidaridad para poder mejorarla, y esto lo puede hacer únicamente la izquierda, desde sólidos principios éticos como los que conforman el ideario del Partido Socialista a lo largo de su historia.

Las elecciones municipales y autonómicas de 2015 dejaron un escenario político en la Comunitat Valenciana marcado, como sucedió luego en las generales, por la fragmentación. El PSPV-PSOE, pese a obtener los peores resultados autonómicos de su historia, logró no obstante mantener su posición como principal partido de la izquierda, seguido de cerca por la coalición Compromís y, a cierta distancia, por la nueva opción que representaba Podemos. La convergencia de las tres fuerzas políticas en la convicción de que era imprescindible el cambio de Gobierno condujo al Acuerdo del Botànic, que llevó a Ximo Puig a la presidencia de la Generalitat, con un Consell compartido con Compromís, mientras que Podemos se limita a prestar apoyo parlamentario.

Para el PSPV-PSOE, la experiencia de compartir la labor de gobierno con una fuerza como Compromís y de someterse a la aprobación continua de otra como Podemos, ambas rivales electorales, ha llevado a poner el foco en sacar adelante la gestión de las instituciones, antes que en la aplicación de políticas propias de cambio. Se ha ofrecido, por tanto, un perfil más institucional que político, lo que resulta sin duda positivo para consolidar el liderazgo social del presidente Puig, pero deja importantes lagunas a la hora de satisfacer las aspiraciones de amplios colectivos ciudadanos y de la propia militancia socialista para que se avance en el cambio, profundizando en la puesta en práctica efectiva de políticas de progreso.

Los resultados electorales del PSPV-PSOE en muchos municipios, algunos tan importantes y de tanta carga simbólica como Valencia, donde los socialistas hemos sido relegados en las alcaldías, al quedar por detrás de fuerzas como Compromís, deben llevar también a una reflexión colectiva en el socialismo valenciano. Aunque sea positivo contribuir a mejorar la situación de esas ciudades y pueblos, la posición secundaria que allí ocupamos obliga a realizar un esfuerzo político adicional para volver a ser la primera fuerza de la izquierda en las próximas elecciones y poder aplicar prioritariamente las medidas de nuestros programas, mientras se percibe que, en muchos casos, se está centrando la atención sólo en la mera gestión, sin aportar un sentido político propio a ésta.

Es por ello que consideramos imprescindible y urgente revitalizar el partido para que nuestra labor de gobierno pueda dar los mejores frutos a la sociedad valenciana, y para que el PSPV-PSOE afronte en las mejores condiciones posibles la segunda mitad de la legislatura, en la que se dilucidará la posición con que concurre a las próximas elecciones. Los militantes de base y los simpatizantes socialistas mantienen un contacto directo con la sociedad en la que viven, y por ello pueden realizar aportaciones muy valiosas para la acción de gobierno. Nuestro proyecto está centrado, por tanto, en ofrecer las mejores condiciones e incentivos para que esas aportaciones se puedan materializar. Y son muchos los que están esperando esa oferta para sumar sus esfuerzos al proyecto colectivo de los socialistas para la Comunitat Valenciana.

La victoria de Pedro Sánchez en las elecciones primarias del PSOE y su reelección como secretario general han generado una ola de ilusión en el seno del partido y en buena parte de la sociedad española. La recuperación por el Partido Socialista Obrero Español de sus señas de identidad como el gran partido de izquierdas y progresista de España puede dar lugar a un nuevo relanzamiento de esta formación. La elección de Sánchez se produjo por la movilización tanto de los militantes como de muchos simpatizantes del PSOE, que optaron por un posicionamiento nítido alternativo al PP y contrario a las políticas de éste. Es a esa movilización y a esa ilusión a la que apelamos para que el socialismo valenciano pueda contribuir a resituar al PSOE como opción real de Gobierno en España, de la misma manera que resultó decisivo para la victoria de Pedro Sánchez.

De la misma manera, pretendemos que los cambios introducidos por la militancia en la definición y estrategia del socialismo español, a lo largo del proceso que desembocó en el 39 Congreso, lleguen lo más rápido posible al PSPV-PSOE y sean aplicados sin cortapisas. Porque los socialistas valencianos hemos colaborado de forma destacada en promover esas nuevas orientaciones, y ahora queremos desarrollarlas en nuestra federación. Estamos seguros de que la sintonía con la nueva dirección del PSOE puede impulsar al PSPV-PSOE hacia una posición de claro liderazgo en la izquierda de nuestra Comunitat, la que corresponde al socialismo valenciano. 

2. Partidos y sociedad

Los partidos políticos son piezas esenciales del sistema democrático. La opinión pública, los electores, la ciudadanía en general tiene todo el derecho a conocer lo que pasa en los partidos, sus normas de funcionamiento, su estructura orgánica y su financiación, puesto que es a través de ellos, fundamentalmente, como se articula su representación política. Por tanto, resulta básico que se establezcan parámetros óptimos de transparencia en el funcionamiento de los partidos.

Las propuestas que vinculan a los hombres y mujeres que nos representan en las instituciones públicas deben elaborarse en el seno de los partidos políticos. La sociedad sólo tiene mecanismos de control sobre los cargos públicos y sus actuaciones. Por consiguiente, si percibe que la lógica interna de los partidos no se corresponde con la delegación de soberanía que la sociedad hace en los elegidos, y ve que éstos están supeditados a esa lógica interna antes que a la lógica democrática, se producen reacciones de desafección, de rechazo y de desconfianza.

Nuestro reto es poder contar con estructuras de partido renovadas, flexibles, permeables y participativas, para generar espacios que nos reconecten con la sociedad y sirvan para dignificar el ejercicio de la política como servicio e instrumento de transformación. No se puede reducir el poder político a tener poder en las instituciones, ni a tenerlo en las organizaciones políticas. Ni unas ni las otras pueden hacerse cargo, en exclusiva, de la formidable tarea de transformación económica, cultural y moral de la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que, de forma imperativa, exige que las decisiones estratégicas se tomen de manera compartida con los ciudadanos y los colectivos sociales.

El PSPV-PSOE ha de ser un instrumento de la propia sociedad para su transformación, para crear más espacios de solidaridad, para administrar mejor los intereses comunes de la inmensa mayoría. Tenemos que combatir una forma de entender la política basada en intentar eludir los debates, las alternativas y la participación de la militancia y la sociedad para generar alternativas reales a los problemas reales de las personas. Debemos establecer con claridad diferencias socialmente perceptibles con los partidos de la derecha o de corte populista. Somos el partido que surge de la fuerza de la militancia y de la sociedad, de su capacidad propositiva y de su dignidad en la defensa de los valores socialistas en la realidad cotidiana que queremos transformar.

Es el momento de ponernos a trabajar por una profunda reformulación de la política y del funcionamiento del PSPV-PSOE. Si muchos ciudadanos y ciudadanas, especialmente jóvenes, primero se fueron alejando de la política, después pasaron a integrar las filas de la indignación y recientemente han recalado en nuevas organizaciones surgidas del malestar social, es porque ha existido una perversión estructural de la política y del sistema democrático que ha derivado en el hartazgo de lo político. Cuando mayor es la distancia entre los valores que se proclaman y los que se practican cotidianamente, menor es la legitimidad y la credibilidad de los políticos. Ahora bien, si el peor vicio de la democracia es la hipocresía, la virtud que la fortalece es la coherencia. Parafraseando a Flores d’Arcais, podemos concluir que lo que queremos es un partido que sea “un instrumento político de los individuos, sustraído al monopolio de los políticos profesionales, abierto a la sociedad civil, a medida del ciudadano”.

Nuestro objetivo es unir a todo el socialismo valenciano en torno a un proyecto de cambio atractivo e ilusionante, renovado y debatido a fondo. Un proyecto integrador, que asuma el pluralismo en el que conviven todas las almas y sensibilidades que convergieron en 1978 desde la Federación de Partidos Socialistas, y con posterioridad las que se unieron desde otras formaciones de izquierdas. Un proyecto común en torno al PSOE renovado que ha nacido del último Congreso Federal, con el protagonismo de la militancia como centro de gravedad de su acción política para ir avanzando en la implicación de los segmentos progresistas de la sociedad.

Para ello, resulta imprescindible iniciar cuanto antes la dinamización de la militancia, la apertura a la sociedad de las Casas del Pueblo y el empoderamiento y la participación de todos los que forman parte del PSPV-PSOE o simpatizan con éste; sólo así se podrá contar con una organización sólida, que tenga una fuerte implantación en el territorio y la capacidad de impulsar propuestas en concordancia con los retos y los desafíos estratégicos que nos plantea la sociedad en que vivimos.

Los socialistas hemos de evitar cualquier involución hacia un modelo organizativo más propio de los partidos de notables y de lealtades clientelares que de organizaciones genuinamente socialdemócratas que valoran las deliberaciones y en las que la militancia participa directamente en la elección de sus dirigentes y candidatos, así como en la toma de decisiones de trascendencia orgánica y política, incluyendo los pactos de gobierno. Defendemos un modelo equilibrado en el ámbito territorial, con las competencias y responsabilidades bien delimitadas y con una distribución de la capacidad de decisión que sirva para el desarrollo de la acción política en cada nivel organizativo, incorporando un factor de corrección positiva para las comarcas.

Queremos avanzar en la implementación de una cultura democrática de más calidad y de una organización más abierta y permeable a la participación ciudadana, transparente y que cuente con sistemas internos que eviten todo asomo de corrupción y potencien la rendición periódica de cuentas sobre la gestión de nuestros cargos orgánicos y la acción política institucional de nuestros cargos públicos.

3. Un PSPV-PSOE fortalecido y renovado

Como ha sucedido siempre, el PSPV-PSOE debe seguir aspirando a lograr el apoyo de la mayoría social para ejercer un poder democrático en su nombre, en defensa de los intereses generales. El sentido de pertenencia al PSOE, y las sinergias que de ello se derivan, cobran más fuerza después de la celebración del 39 Congreso Federal, en el que se han afianzado los valores clásicos de la socialdemocracia, se han consolidado procesos democráticos de elección de nuestros dirigentes y se ha definido un proyecto político anclado en la izquierda que renueve estructuras orgánicas y alumbre un nuevo sentido de pertenencia a una organización más que centenaria, sobre la base del respeto a la diversidad territorial y a los diferentes enfoques políticos y estratégicos para dar la mejor respuesta posible a los retos que nos plantea la sociedad del siglo XXI en cada territorio.

Sin duda, es fundamental, en este momento, sobreponer la necesaria cohesión en torno a un relato político ajustado a las necesidades y anhelos de los sectores de la sociedad que necesitan más apoyo y más solidaridad, así como de los más dinámicos y comprometidos con los valores de progreso y justicia social. Debemos impulsar, por tanto, un relato atractivo, abierto y profundamente democrático que nos permita incrementar de forma notable la militancia, contar con una red potente de simpatizantes y volver a conseguir un liderazgo social leal e integrador.

La inhibición que mantuvo una parte importante de la militancia, con el abandono incluso de muchos militantes, debe llevar a los responsables del partido en los últimos años a la autocrítica, ya que no fueron capaces de lograr una movilización efectiva. Pero no cabe caer en la melancolía, porque se advierten ya motivos para la esperanza. Ha sido, precisamente, la fuerza de la militancia la que ha impulsado al PSOE a realizar las incipientes transformaciones que este partido necesita y que tenemos que profundizar, ahora en nuestro ámbito territorial, si realmente queremos superar el estancamiento o la decadencia política y construir una organización más fuerte, autónoma y netamente diferenciada en el espacio de la izquierda política valenciana.

Los nuevos retos que plantea nuestra sociedad exigen un cambio en las estructuras que alumbre un partido renovado y distinto. Un PSPV-PSOE fuertemente arraigado en esta nueva sociedad valenciana, plural y diversa, que evite toda posibilidad de devenir un partido autista y desconectado de la realidad que pretende transformar. Una organización flexible y abierta, a la que la colaboración continua de militantes y simpatizantes, para definir las líneas de acción política, dote de capacidad de anticipación e impida que funcione de manera condicionada por las circunstancias o a simple remolque de los acontecimientos. Un PSPV-PSOE orgulloso de su identidad política, cuyo funcionamiento no pivote sobre sí mismo sino siempre al servicio de la sociedad valenciana.

Los responsables de dirigir al PSPV-PSOE, tanto en el pasado como en el futuro, deben asumir la necesidad de renovación desde la plena disponibilidad. El ensimismamiento orgánico como concepto táctico debe llegar a su fin. El cambio y la renovación es ya una labor colectiva en la que se está implicando la gran mayoría de los y las militantes que reclaman el derecho a decidir las cuestiones básicas que afectan a la organización y a los gobiernos que en su nombre dirigen los que nos representan. Así se está demostrando en los recientes procesos internos, con una participación masiva de la militancia que manifiesta el inicio de un proceso imparable que ha incrementado de inmediato nuestra credibilidad y ha generado nuevas propuestas transformadoras y una nueva cultura de partido.

4. El Partido que queremos

4.1. Un partido que debate

Los problemas actuales de la socialdemocracia pueden y deben ser superados mediante una redefinición de los procesos de toma de decisiones. El socialismo democrático es, antes que todo, una ideología centrada en las prácticas democráticas. Los problemas de la socialdemocracia, como los de la democracia en general, pueden y deben ser resueltos con más democracia. Y para ello, resulta esencial propiciar el debate como método para examinar cualquier cuestión a fondo antes de tomar una decisión que cuente con la participación del mayor número posible de personas.

En el PSPV-PSOE, se hace necesario abandonar el modelo de “arriba-abajo” para definir la agenda política y los términos del debate, sustituyéndolo por el modelo de “abajo-arriba”. La aversión al debate con la militancia y la ciudadanía en general de muchos cargos públicos socialistas, desde la errónea convicción de que sólo el personal técnico o experto puede dar opiniones valiosas sobre las políticas a desarrollar y cómo llevarlas a cabo, conduce a una burocratización del trabajo político y a la separación entre éste y aquellos que deberían ser los destinatarios de sus resultados, los ciudadanos y ciudadanas.

Es esencial, por tanto, que la política socialista tenga como origen las demandas de la propia sociedad, y que se dé a ésta la oportunidad de opinar no sólo sobre aquello que considera necesario que los poderes públicos lleven a cabo, sino también sobre cómo éstos deben hacerlo. El empoderamiento de militantes y ciudadanía a la hora de plantear las cuestiones prioritarias a resolver debe extenderse a su control de los resultados de la gestión política, a través de una rendición de cuentas periódica por parte de los responsables políticos, que han de asumir no sólo la necesidad de ser “guiados” desde abajo, sino también la posibilidad de recibir críticas directas por cómo llevan a cabo su labor.

El debate continuo sobre la gestión política debe extenderse a la propia vida orgánica del partido. No es posible que, una vez instalados en las instituciones, los cargos orgánicos del PSPV-PSOE no atiendan a los debates internos del partido más que de forma rutinaria o formal, sin entrar a fondo en los temas que les plantean los militantes. Se hace necesario establecer foros y fórmulas que permitan llevar a cabo esos debates con la intensidad adecuada, sin que supongan un obstáculo para que los cargos públicos puedan ejercer su labor institucional, sino que más bien la mejoren a través del establecimiento de puentes permanentes con la realidad.

No es posible que una organización política como el PSPV-PSOE no esté aprovechando de forma adecuada la inteligencia, el conocimiento, el trabajo y la experiencia de sus miles de militantes para plantear y llevar a cabo sus políticas. Por otra parte, la democracia interna sirve para atajar la creación de redes clientelares, que siempre suponen un caldo de cultivo para la corrupción. Para combatir la posibilidad de ésta, y además transmitir un mensaje convincente a la sociedad de que se está haciendo, no hay mejor método que propiciar el debate sobre la actuación de los cargos públicos y someterlos a escrutinio continuo.

 4.2. Un partido unido

Uno de los argumentos recurrentes para rechazar que se lleven a cabo debates, de forma permanente, en el seno de la organización socialista es el de que hay que evitar el riesgo de generar factores de división interna. En realidad, la división se produce cuando se toman las decisiones sin dar la suficiente participación a la militancia, o cuando no se explican a ésta las razones que conducen a tomar las decisiones. La mejor manera de unir a todo el socialismo valenciano en torno a un proyecto atractivo e ilusionante es asumir el pluralismo existente en el seno del PSPV-PSOE y el protagonismo de la militancia. Sólo así se puede contar con una organización sólida, bien implantada, con una moral alta y con capacidad para impulsar la transformación de la sociedad valenciana.

Es importante, en ese sentido, que en la práctica política de este partido se asegure en todo momento el cumplimiento de los compromisos electorales y el respeto de la opinión de los militantes. Para ello, debe abandonarse cualquier deriva hacia el modelo de “partido de notables” que algunos han querido implantar, y que es la vía más segura hacia la creación de bandos y la división en facciones irreconciliables de una organización política. Un partido en el que la militancia es la columna vertebral de la acción política, a través de su participación en las principales decisiones y en la elección directa de cargos orgánicos y candidatos, cuenta con la mayor garantía posible de unidad, ya que la lógica democrática se impone a cualquier consideración de interés de parte.

A partir de esa lógica democrática como base de la vida de la organización, todo liderazgo, orgánico o institucional, se convierte en un factor de integración del pluralismo existente en el seno del partido, con un nivel de legitimación máximo, ya que procede directamente de la militancia. La aplicación de mecanismos de colegiación de las decisiones a tomar en los órganos internos, así como la introducción de criterios que aseguren la representación de minorías en los órganos ejecutivos, aseguran el mantenimiento de la unidad de acción a todos los niveles. Es así como se puede lograr un funcionamiento orgánico inspirado en los principios de lealtad, colaboración y corresponsabilidad en la fijación de la línea política del partido, evitando prácticas corporativas o confrontaciones de poder e influencia.

Para conseguir el objetivo primordial de un PSPV-PSOE que se presente ante la opinión pública como un partido unido y cohesionado, que aspira a representar el pluralismo existente en la mayoría social, es básico que reconozca y valore la diversidad y el pluralismo interno. El PSPV-PSOE debe ser una organización que asume que sus militantes pueden pensar de manera diversa y que es consciente del valor de la deliberación como estímulo para el debate de ideas y la búsqueda de las mejores soluciones. Una vez realizado el debate, y tomada de forma democrática la decisión correspondiente, sólo puede existir unidad y cohesión de cara a su aplicación.

4.3. Un partido más flexible 

4.3.1. Impulso a formas de participación diversas

El PSPV-PSOE, siguiendo las líneas de acción aprobadas en el 39 Congreso del PSOE, debe favorecer la asunción responsable de ideas e inquietudes que afloran y fluyen desde de la sociedad, facilitando mecanismos que ayuden a la permeabilidad con el entorno en que vivimos. Estos procesos de diálogo continuo con la ciudadanía no pueden ser considerados ni como amenazas a la integridad ni como peligros para la cohesión del partido, sino más bien como vías de fortalecimiento del bagaje político y social de nuestra organización y de relanzamiento de su proyección externa.

Es cierto que los intentos de apertura a los sectores sociales a los que somos, en los últimos años, menos permeables, como los jóvenes y las clases medias urbanas, pueden ser recibidos por éstos con escepticismo, dada la poca convicción de las iniciativas tomadas desde hace tiempo, que vieron frustrada su continuidad en un plazo muy breve. Es por ello que la recuperación de la confianza de estos sectores pasa necesariamente por impulsar medidas de tipo organizativo, que lleve a un auténtico cambio cultural, dentro del partido, en este sentido. Todos los niveles de la organización deben compartir esa nueva cultura y la obligación de asumir los cambios que se impulsen.

No nos podemos permitir más intentos frustrados. Sólo si recuperamos la credibilidad ante la ciudadanía podremos conseguir que ésta se comprometa de nuevo con nuestro proyecto. Y para ello hemos de demostrar, con cambios funcionales y organizativos, una voluntad inequívoca de recuperar la frescura de ideas, la innovación y un posicionamiento ideológico acorde con la realidad que nos envuelve. La credibilidad se gana día a día y es fruto de un esfuerzo continuo, un esfuerzo que la ciudadanía ha de ver. La transparencia sobre lo que pasa y lo que hacemos dentro del partido es condición indispensable para que los que están fuera quieran entrar, o al menos participar de alguna manera en nuestras actividades.

Hay que tener en cuenta que el nivel de compromiso con un partido político de los ciudadanos y ciudadanas varía en función de su situación personal, profesional o social, así como de sus distintos intereses. Es por ello que nuestra organización debe ofrecer flexibilidad a la hora de establecer fórmulas para acoger sus iniciativas y aportaciones, sin que ello suponga entrar en colisión con las fórmulas de participación formalmente establecidas. No se puede obviar la necesidad de lograr que aumente la militancia activa, especialmente la más comprometida, y para ello es preciso mantener la diferenciación entre la condición de militante y la de simpatizante. Pero las posibles aportaciones de los simpatizantes, aunque puedan ser esporádicas y coyunturales, tienen un valor innegable y deben ser estimuladas, también como manera de avanzar en el grado de colaboración y nivel de compromiso con el partido de las personas que simpatizan con el PSPV-PSOE.

Es por ello que, para dar un impulso a la diversidad de formas de participación política, proponemos las siguientes medidas:

  • Abrir las sedes del PSPV-PSOE a las preocupaciones y actividades ciudadanas, promoviendo debates en éstas que puedan proponer y donde puedan participar militantes y simpatizantes, con un plan de dinamización coordinado entre la dirección del PSPV-PSOE y las agrupaciones locales, que incluya la utilización de instrumentos como las nuevas tecnologías de la comunicación.
  • Articular el derecho de iniciativa política de los militantes, para que puedan transmitir propuestas desde los niveles locales hasta cualquier otro nivel del PSPV-PSOE, propuestas que serán de tratamiento obligado en estos otros niveles si cuentan con el 10% de las firmas de los militantes.
  • Impulsar de forma efectiva la afiliación al partido y el crecimiento en número de simpatizantes, para lo que se creará una Secretaría de Dinamización de las Agrupaciones Locales del PSPV-PSOE y una Secretaría Local de la Casa del Pueblo en todas las Agrupaciones Locales.
  • Promover la formación de los militantes (en sentido ideológico, político y técnico-institucional) a través de un programa coordinado entre las agrupaciones locales y la dirección del PSPV-PSOE, para llevar a cabo actividades enfocadas especialmente hacia los nuevos afiliados y los cargos públicos, así como hacia los simpatizantes que muestren interés por participar en política y compromiso con el partido.
  • Fortalecer las organizaciones sectoriales, cuya actividad y relevancia social ha ido decayendo desde hace tiempo, procurando que sirvan de nuevo como fuente de información, experiencia y conocimientos para la organización, así como de vía de transmisión de las posiciones del partido hacia los sectores más relevantes de la actividad económica y social.
  • Organizar una Convención anual de balance y estrategia del PSPV-PSOE, al comienzo de cada curso político, en la que participarán la dirección del partido y los principales cargos públicos e institucionales, así como delegados que transmitirán las reflexiones, propuestas e iniciativas de la militancia; se procurará extender esta práctica a todos los niveles de la organización, para que todos los representantes del partido den cuenta de su labor y de sus proyectos de forma periódica a los militantes.
  • Llevar a cabo de forma anual una auditoría del PSPV-PSOE sobre la situación económica, funcionamiento democrático y grado de cumplimiento del programa electoral, de manera que los militantes dispongan de información objetiva sobre la gestión de sus dirigentes orgánicos y la de sus cargos institucionales.
  • Promover la organización de actividades conjuntas entre diversas agrupaciones locales a nivel comarcal, para aprovechar las sinergias y dar ocasión de participar al máximo número de militantes y simpatizantes, sin importar el tamaño de su agrupación local.
  • Potenciar, tanto desde el PSPV-PSOE como desde las agrupaciones locales, la interlocución y las alianzas con las organizaciones de trabajadores y con sectores progresistas de la sociedad, en especial con los sindicatos de clase, los movimientos sociales y profesionales en defensa del Estado del Bienestar, y los colectivos de defensa del medio ambiente.
  • Enfocar las iniciativas de debate y acción política hacia los sectores sociales que coincidan en la necesidad de avanzar en la democracia, tanto en sentido político como económico, y en el progreso basado en la justicia social, para promover una alianza social de progreso que aleje la posibilidad de una involución política en la Comunitat Valenciana y contribuya a que se acerque la necesaria sustitución del PP en el Gobierno de España.

4.3.2. El Estatuto del Simpatizante

Para el PSPV-PSOE, los simpatizantes serán una parte fundamental de la organización socialista, tanto cualitativa como cuantitativamente. Por ello, creemos que hay que elaborar e incorporar a las normas de funcionamiento del partido un Estatuto del Simpatizante que determine los derechos y deberes de los simpatizantes en relación con el partido y en función de su grado y nivel de compromiso. El Estatuto del Simpatizante contará con los siguientes puntos básicos:

  • Creación de un Registro de simpatizantes donde figurarán los que hayan manifestado su voluntad de adquirir tal condición, concretando su nivel y grado de compromiso, preferencias y disponibilidad para colaborar de distintas formas.
  • Reconocimiento del derecho de los simpatizantes a manifestar sus preferencias en los procesos de elección de candidatos institucionales del partido, participando en la selección de las candidaturas tras el pago de una cantidad simbólica, que les dará derecho a votar junto a los militantes.
  • Establecimiento de vías para que los simpatizantes puedan participar en la elaboración de propuestas de carácter programático, de cara a los procesos electorales en los distintos niveles territoriales, a través de debates en los que podrán realizar sus aportaciones; el partido les facilitará las convocatorias y la documentación correspondiente.
  • Promoción de la participación de los simpatizantes en las actividades a nivel sectorial, para lo cual el partido les remitirá las convocatorias y documentación pertinente, a partir de las preferencias y disponibilidades que consten en el Registro.

4.4. Un partido moderno

Es preciso reconocer que en el PSPV-PSOE hay elementos del funcionamiento de la organización que deben ser revisados para lograr una mayor eficacia y adaptación al momento actual y a los retos con que nos enfrentamos. No es posible cambiar el sistema de relaciones en el partido si no se impulsa la modernización de éste. Cuando nos encontramos inmersos en la Sociedad de la Información, no podemos seguir articulando la participación a través de mecanismos y formas arcaicos. Hacerlo así supone perder la oportunidad de aprovechar al máximo las potencialidades que nos brinda la propia sociedad y es, en definitiva, una forma de mantenernos aislados.

La digitalización efectiva de todos los procedimientos del partido es una de las claves esenciales de su modernización. Tanto para mejorar el contacto con la sociedad como para una mejor coordinación interna.

Es por ello básico que se cuente con mejores herramientas en el ámbito de Internet, con páginas web operativas y funcionales, abiertas a la interrelación con la ciudadanía, en todos los niveles de la organización. También es fundamental establecer un Observatorio de Redes, que sirva para realizar un seguimiento de preocupaciones o problemas ciudadanos a los que el partido pueda dar respuesta a través de la propuesta de soluciones, con mecanismos de escucha y de respuesta activa permanente.

Por otra parte, debemos cambiar las formas de funcionamiento de los órganos de dirección del partido, para hacerlos más operativos, así como las relaciones a mantener entre órganos, para hacerlas más funcionales. Las nuevas herramientas de comunicación pueden tener un papel crucial en la mejora de la coordinación entre órganos del partido, así como la de éstos con los representantes institucionales. En estos momentos, es sencillo crear equipos de soporte y asesoramiento, incluso instantáneo, a los distintos órganos del partido, donde pueden participar cargos orgánicos, militantes y simpatizantes expertos en determinadas materias.

Para vehiculizar esas relaciones, es conveniente establecer la figura del coordinador entre la Comisión Ejecutiva y los órganos de trabajo de los representantes electos, grupos parlamentarios y grupos en las diputaciones y ayuntamientos, que favorezca la transmisión de información, el planteamiento de respuestas y la difusión de planteamientos políticos de manera más efectiva. También se debe estudiar la implementación de la figura de los coordinadores sectoriales, que pueden facilitar la interacción entre los órganos del partido y los grupos de expertos en alguna materia, siempre a través de las herramientas digitales.

Es importante, de la misma manera, que se proceda a una revisión de los procedimientos y fórmulas del funcionamiento ordinario del partido, de manera que se agilicen los trámites, se gane en operatividad y se propicie una mayor eficiencia al conjunto de la organización. Además de llevar a cabo una renovación de sistemas para una más completa digitalización en este ámbito, proponemos que se unifiquen las competencias relativas a organización, finanzas, recursos humanos y todo lo relacionado con la logística, de manera que se apliquen criterios de gestión conjunta a todos los recursos internos. Por el contrario, las Secretarías deben estar enfocadas de forma prioritaria hacia el exterior, de manera que se elimine la doble dimensión, externa e interna, de la gestión actual de estos órganos del partido.

Otra fórmula para avanzar en la modernización del PSPV-PSOE, y a la vez favorecer elementos de dinamización de los militantes y acercamiento a la ciudadanía, es crear en las ciudades Centros Cívicos, donde se promuevan actividades culturales, artísticas o lúdicas, incluyendo a las basadas en las nuevas tecnologías. Se pueden aprovechar las instalaciones de muchas Casas del Pueblo para convertirlas en puntos de encuentro donde no sólo llevar a cabo debates políticos, sino también compartir de forma creativa el tiempo libre. La creación de foros virtuales, entre militantes y simpatizantes, en los que reproducir esos debates y generar vínculos de amistad es otra manera de avanzar en un partido mejor implantado en la sociedad actual.

4.5. Un partido justo: el Defensor del militante

Las organizaciones excesivamente jerarquizadas y con fuerte disciplina interna tienden a burocratizar los procedimientos. Esto afecta a los asuntos más trascendentes para el devenir de la organización, como el cumplimiento de los principios estatutarios, pero también a otros menos relevantes, como los estrictamente administrativos: cambios domiciliarios, traslados, altas o bajas. Los mecanismos actuales están pensados para dirimir conflictos entre militantes, o entre la militancia y la dirección, y no aseguran de forma suficiente el ejercicio del derecho de los militantes a una gestión interna sin dilaciones innecesarias, transparente y justa.

Para dar respuesta a este tipo de problemas, y además hacer efectivas las modificaciones operativas dirigidas a lograr el cambio cultural en el seno de la organización socialista, se propone la incorporación estatutaria de la figura del Defensor del militante del PSPV-PSOE.

Su misión principal será la defensa de los derechos de los militantes en su relación con el aparato administrativo de los diferentes órganos del partido, así como la supervisión de la actuación de éstos en cuanto a los procedimientos, trámites y gestiones que lleven a cabo. Podrá actuar de oficio o a iniciativa de los militantes o simpatizantes, para esclarecer cualquier actuación administrativa del partido, tanto a cargo de los órganos de dirección o de los funcionarios de éste, para comprobar si los derechos de los militantes o los simpatizantes han podido ser vulnerados.

El Defensor del militante actuará con total independencia de criterio con respecto al resto de órganos del partido y no estará sujeto a instrucciones ni a mandato imperativo alguno, dando cuenta periódicamente, y al menos de forma anual, al Comité Nacional del PSPV-PSOE de sus actuaciones, así como aportando propuestas para mejorar los actos administrativos del partido. El Defensor del militante atenderá al principio de coordinación y cooperación con el Comité de Conflictos del PSPV-PSOE, quedando excluidas de sus competencias las que tenga éste, que estarán referidas a la vertiente jurisdiccional de la resolución de problemas en el seno de la organización.

4.6. Un partido renovado: el factor generacional

El cambio de cultura en el PSPV-PSOE que proponemos debe hacer que se asuma como normal e incluso saludable la periódica renovación de sus dirigentes. Debe ser la práctica democrática de la elección directa por parte de los militantes, en el caso de los dirigentes orgánicos, y de militantes y simpatizantes, en el de los candidatos a puestos institucionales, la que determine la continuidad o no de los cargos y representantes del partido. Como práctica democrática, debe estar siempre sometida a debate la posibilidad de que haya cambios en la dirigencia del PSPV-PSOE, sin que resulten plausibles las alegaciones basadas en la estabilidad o la paz interna para anular o limitar la democracia interna.

Creemos que debe potenciarse la renovación y el cambio generacional como herramientas para evitar el anquilosamiento orgánico e ideológico, así como fenómenos como el clientelismo o la profesionalización política de largo recorrido. La tradición instalada en el partido, procedente de la experiencia de la transición y de la construcción de la democracia española, consiste en una forma de hacer política dirigida prioritariamente a la conservación del liderazgo, lo que en aquella época estuvo avalado por los resultados electorales obtenidos. Sin embargo, los cambios acaecidos, tanto en el panorama social como en el político y electoral, imponen una transformación de esa cultura orgánica para adaptarla a la situación actual de democracia consolidada y plural.

Sin duda, la recuperación del voto joven debe ser un eje estratégico de la acción del partido, para lo que resulta básico ampliar la militancia joven e impulsar su incorporación a responsabilidades orgánicas e institucionales. Hay que apostar por una mayor cercanía de la composición de la militancia a la realidad generacional de nuestra sociedad, desarrollando un proyecto compartido, atractivo y atrayente entre las Juventudes Socialistas y el PSOE, que mire al futuro y atienda a las preocupaciones de un juventud que sufre, en su inmensa mayoría, las consecuencias de la crisis y de las medidas insolidarias e injustas tomadas por el Gobierno del PP.

Para ello, se incentivará el papel de las Juventudes Socialistas como motor de rebeldía ideológica en el seno del PSPV-PSOE, trasladando al partido los debates de la generación más joven y haciendo que su organización sea una escuela de buenas prácticas y de valores y principios socialistas, que impulse el presente y el futuro orgánico e institucional del proyecto socialista. Un presente y un futuro que deben salir de viejas rutinas internas para construirse sobre los principios, sobre la valentía, la aptitud y las capacidades.

Hasta ahora, las pocas posibilidades de participación de los jóvenes socialistas en la toma de decisiones y en los puestos de responsabilidad han llevado a que éstos se vuelquen en la organización filial, lo que ha potenciado que su permanencia en la misma supere ampliamente los términos de lo que en otros ámbitos se considera la juventud. La consecuencia ha sido que en la organización filial se repitan los esquemas de funcionamiento del partido, con los militantes de más edad bloqueando el acceso a puestos de responsabilidad de los más jóvenes. También en las Juventudes Socialistas se genera el mismo tipo de frustración que en el partido y que lleva a abandonos anticipados de personas que podrían realizar aportaciones valiosas al conjunto de la organización.

Resulta, por tanto, inaplazable la adopción de medidas de nivel organizativo que contribuyan a que se asuma el relevo progresivo y periódico de los dirigentes como algo normal. Medidas como las siguientes:

  • Consolidar un sistema de formación continuada de los militantes y las militantes, tanto del PSPV-PSOE como de su organización juvenil, para incrementar el grado de madurez política y desarrollar habilidades directivas en un mayor número de ellos.
  • Articular estatutariamente, en coordinación con la organización juvenil, un sistema para que, a partir de los 25 años de edad, se priorice la militancia en el partido frente al encuadramiento en Juventudes.
  • Reconocer el derecho de todos los militantes y las militantes de Juventudes Socialistas a participar en los procesos de primarias del partido, con las mismas garantías que el resto de militantes del PSPV-PSOE.
  • Estudiar la posibilidad de establecer que el número de representantes de Juventudes Socialistas en órganos como los Comités Provinciales o el Comité Nacional corresponda al porcentaje de los jóvenes hasta 30 años respecto del conjunto de la sociedad valenciana, estableciendo un sistema de incompatibilidades específica para impedir la acumulación de cargos en las diferentes organizaciones.

4.7. Un partido abierto: limitación de mandatos e incompatibilidades

Para propiciar la periódica renovación de dirigentes de la forma más deseable, que es la de una rotación que favorezca el relevo generacional y la incorporación de personas que, procediendo de otros ámbitos, se interesan en un momento dado de su vida por la actividad política, además de dejar en manos de los militantes la responsabilidad última de realizar esa renovación en el momento que consideren oportuno resulta necesaria la incorporación en los estatutos de una limitación de mandatos ininterrumpidos a dos, como máximo, para todos los puestos de carácter orgánico.

También es importante avanzar en el principio de un militante, un cargo. Los afiliados y afiliadas no deben desempeñar simultáneamente más de un cargo institucional de elección directa, salvo casos excepcionales debidamente motivados y aprobados por la Comisión Ejecutiva Nacional y el Comité Nacional. Por otra parte, se deberá procurar, con el fin de reforzar la conexión de los órganos de dirección del PSPV-PSOE con la realidad social, fomentar el debate político, dar expresión al pluralismo interno y realizar una efectiva tarea de control sobre los Gobiernos, que el mayor número de miembros de las Comisiones Ejecutivas sólo ostenten ese cargo orgánico y que no esté retribuido.

5. Conclusiones 

5.1. Vigencia de los valores del socialismo democrático

No hace falta más que observar lo que está sucediendo en nuestra sociedad, en nuestras ciudades y pueblos, para concluir que los valores de la socialdemocracia están plenamente vigentes a día de hoy. Libertad, igualdad y solidaridad son principios del socialismo democrático totalmente necesarios en nuestro mundo actual, donde la mayoría de las personas sigue aspirando a vivir en condiciones que hagan compatible el progreso y la justicia social, siempre amenazados por los intentos de involución que lleva a cabo la derecha.

No obstante, para que la identificación de estos valores con la opción política del socialismo democrático obtenga el apoyo mayoritario de la ciudadanía, es necesario realizar un especial esfuerzo de modernización de este partido, hace falta adecuar sus modelos de funcionamiento y sus prácticas a la sociedad a la que se quiere servir. Debemos llevar a cabo un cambio de cultura política para que esté basada en la redistribución del conocimiento como base de una acción colectiva más descentralizada, autónoma y creativa. Como dijo Antoni Gutiérrez-Rubí, se trata de ocupar el poder para transformarlo, no para reproducirlo.

La experiencia nos demuestra que los retos a los que deben enfrentarse los partidos socialdemócratas no se resuelven simplemente con tener un Gobierno socialdemócrata. Hace falta más política, dentro y fuera de las instituciones públicas y, sobre todo, en la sociedad. Las aspiraciones de justicia, solidaridad y sostenibilidad no se pueden obtener sólo desde la regulación legal o la acción gubernamental, aunque ambas sean también imprescindibles. Necesitamos implicar a la ciudadanía en los cambios, y para ello resulta esencial cambiar nuestro actual modelo de partido, poco participativo en sus decisiones, poco transparente en sus procesos y poco eficiente en sus resultados.

5.2. Evolución social y evolución del PSPV-PSOE

El PSPV-PSOE recuperó en 2015, tras veinte años en la oposición, la Presidencia de la Generalitat Valenciana. Cuando se cumple la mitad de la legislatura, tanto en la sociedad como entre la militancia socialista existe el sentimiento de que, aunque se ha logrado avanzar, es necesario incrementar el ritmo y fijar una mejor orientación del cambio político y social que requiere la Comunitat Valenciana. Somos muchos valencianos y valencianas, y muchos socialistas, los que pensamos que hay que intensificar los esfuerzos para vencer los obstáculos que dejó la nefasta gestión del PP.

En estos veinte años, la sociedad valenciana ha seguido transformándose a gran velocidad, dentro de la dinámica de modernización que puso en marcha el Partido Socialista después de la transición y con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, y que ni siquiera la fuerte crisis económica iniciada en 2008, ni las medidas reaccionarias del Gobierno del PP, han logrado revertir. La sociedad valenciana es una comunidad moderna y avanzada en costumbres y formas de convivencia, que percibe la necesidad de incorporar una mayor cohesión y espíritu de solidaridad, por lo que dio la victoria a las fuerzas de izquierda hace ahora dos años.

El PSPV-PSOE sigue siendo el principal partido de la izquierda valenciana, pero su base electoral se vio mermada por el avance de la izquierda nacionalista de Compromís y de la izquierda rupturista de Podemos. La suma de ambas fuerzas superó los resultados de nuestro partido en la Comunitat Valenciana, como se vio en las elecciones generales posteriores. El pacto de Gobierno ha permitido afianzar el liderazgo social de Ximo Puig, pero la intensa dedicación de éste a las tareas institucionales ha dejado en segundo plano la necesidad de impulsar de forma más decidida políticas de cambio desde el partido. También el resultado en municipios clave como Valencia impone una reflexión sobre el esfuerzo político a realizar para recuperar la posición de indiscutible primera fuerza de la izquierda.

Nuestro proyecto consiste en revitalizar el PSPV-PSOE para ayudar a la labor institucional que llevamos a cabo en la Generalitat y en muchos ayuntamientos, a partir de la implicación de la militancia y los simpatizantes socialistas en la definición de las políticas a llevar a cabo. Se trata de generar espacios para la reflexión, el diálogo y el consenso entre el partido y los cargos públicos, de manera que se haga llegar a éstos el contacto directo con la sociedad y las demandas de ésta que tienen militantes y simpatizantes. No se trata de debilitar a Puig, sino de ayudarle para que el PSPV-PSOE afronte el futuro con las mayores garantías.

Se trata también de hacer que la ola de ilusión y participación que la victoria de Pedro Sánchez en las elecciones primarias del PSOE ha generado en militantes, simpatizantes y sociedad en general se traslade al PSPV-PSOE. Recuperar las señas de identidad como partido de izquierda, posicionarse de forma nítida como alternativa al PP y a sus políticas y resituar al PSOE, y al PSPV-PSOE, como partidos con capacidad real para volver a ser la primera fuerza en España y en la Comunitat Valenciana son las bases sobre las que Pedro Sánchez forjó su victoria, especialmente importante entre el socialismo valenciano, y sobre las que los socialistas valencianos podemos y debemos apoyarnos para proyectarnos hacia el futuro.

5.3. Profundizar en la participación

Un partido de izquierda debe estar especialmente cerca de sus electores y simpatizantes. Debe ser un espacio de participación, abierto, flexible, accesible, sujeto al control democrático permanente de la ciudadanía que se reconoce en sus principios y que desea participar, mediante las primarias, en la selección de sus candidatos.

Para ello, son necesarias reformas estructurales que impidan prácticas clientelares, que eviten la influencia de oligarquías y que hagan posible la construcción de un partido descentralizado, menos profesional. Un partido que redistribuya la información y el poder de decisión entre sus militantes y la sociedad. Un partido que rechace la acumulación de poder en forma de acumulación de mandatos, tanto en número como en tiempo.

A través del impulso a la participación, el PSPV-PSOE debe hacer plenamente suya la cultura democrática y sus valores morales y cívicos. Debe ser transparente, tanto en lo relacionado con los procesos de toma de decisiones como en la financiación de sus actividades. Debe garantizar el derecho a debatir las políticas a aplicar y a elegir a las personas que las han de aplicar, a través del voto personal y secreto. Debe abrir las Casas del Pueblo como espacios vivos y atractivos para sus propios militantes y para diversos grupos sociales.

Transformar de forma efectiva la propia organización es aportar la mejor prueba posible de la voluntad de renovación y otorgar legitimidad a la acción política.

5.4. Ganar mereciéndolo: contra la resignación

Resulta esencial que se comprenda que no vale la pena llegar al poder o mantenerlo sin haber construido una verdadera alternativa política, capaz de concitar mayorías de progreso, y aplicarla de forma efectiva. Se debe tener el Gobierno no como fruto del desgaste del Gobierno de la derecha o de la desilusión de su electorado, sino como el producto de un trabajo serio y profundo que, desde bases participativas, concite una renovada ilusión colectiva.

Lo importante no es ganar el Gobierno, sino ganar mereciéndolo. No es tampoco mantener el Gobierno, sino ganar de manera que tengamos derecho a aplicar las políticas que defendemos.

Para ello, ya no son suficientes las palabras, ni siquiera aunque formen parte de textos aprobados en congresos. Anteriores intentos teóricos de cambio, incluso avalados en congresos del partido, han quedado inéditos. Ahora, es importante asumir el compromiso firme de introducir cambios irreversibles, más allá de los gestos, que supongan una auténtica profundización, a nivel de la Comunitat Valenciana, del camino iniciado en el 39 Congreso del PSOE.

Y aquellos que prometieron cambios en congresos anteriores, o que se opusieron a que se produjesen en el último congreso federal, no son los más indicados para gozar de credibilidad sobre sus intenciones renovadoras.

5.5. Una nueva realidad: nuevas propuestas y nuevas personas

Se dice que lo importante son las ideas y no las personas. Pero las ideas no van solas, deben ser encarnadas por alguien para que la ciudadanía las pueda identificar. Y quien encarne nuevas ideas debe disponer de la suficiente credibilidad para que esas ideas sean transmitidas, en las mejores condiciones posibles, a quienes deben tener opciones convincentes para elegir su futuro.

El PSPV-PSOE no puede hacer frente a los formidables retos que le esperan y a la responsabilidad de ganar a la derecha sin proceder a un relevo en su dirección orgánica. Todos somos necesarios, pero ahora se hace evidente que es el momento de llevar a cabo una imprescindible renovación interna.

No es cuestión de dilucidar quién tiene una posición u otra, un cargo u otro, sino quién está en condiciones y puede lograr, de la mejor manera posible, que unas ideas que valen la pena, las ideas del socialismo democrático moderno y avanzado, sean compartidas y apoyadas por la sociedad valenciana. Que nos está esperando.

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